KIX LAC promueve el intercambio sobre calidad en la educación inicial: estándares, formación docente y prácticas pedagógicas
16 de septiembre de 2025

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El Centro KIX LAC —iniciativa que forma parte del Intercambio de Conocimiento e Innovación de la Alianza Mundial para la Educación (GPE KIX, por sus siglas en inglés), un esfuerzo conjunto con el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC) de Canadá, y liderada en América Latina y el Caribe por SUMMA y la Organización de Estados del Caribe Oriental (OECO)— organizó el pasado 10 de septiembre el seminario “Rutas hacia la calidad educativa en primera infancia: estándares, formación docente y prácticas pedagógicas”, que dio inicio al tercer subciclo del Ciclo de Movilización de Conocimiento sobre Uso de Evidencia para la Educación en Primera Infancia.
El encuentro reunió a especialistas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el Ministerio de Educación de Dominica, el Ministerio de Educación de Guatemala, la Fundación Rassmuss y Hands Across the Sea, quienes compartieron experiencias y reflexiones en torno a la calidad de la educación inicial en la región. Durante la jornada se abordaron los desafíos de implementar estándares en contextos diversos, el rol de los marcos curriculares para impulsar transiciones educativas más equitativas, y las oportunidades para fortalecer la formación docente y promover prácticas pedagógicas inclusivas y sostenibles. Además, el seminario incluyó un espacio de intercambio en el que los participantes pudieron plantear preguntas a los exponentes, generando un diálogo enriquecedor que permitió profundizar en los temas abordados y vincularlos con realidades concretas de la región.
Raúl Chacón, director del KIX LAC, dio la bienvenida a los participantes, destacando la importancia de avanzar en la calidad educativa desde la primera infancia. Subrayó los aprendizajes acumulados durante el ciclo —desde el financiamiento y la institucionalidad hasta los aprendizajes fundacionales y socioemocionales— y planteó que este nuevo subciclo pone el foco en estándares de calidad, marcos curriculares y prácticas pedagógicas inclusivas. También advirtió sobre las persistentes brechas de cobertura, infraestructura y formación docente en la región, y remarcó que el desafío sólo puede enfrentarse de manera colectiva. “Consideramos inseparable el triángulo de calidad, equidad e inclusión; siempre desde una perspectiva de justicia educativa orientada a acortar brechas”, subrayó.
Para dar comienzo a las presentaciones, Carlos González-Sancho, analista de Políticas, División de Primera Infancia y Escuelas, Dirección de Educación y Competencia de la OCDE, compartió hallazgos sobre el rol de los estándares y marcos curriculares en la calidad de la educación inicial. Señaló que ésta debe entenderse de manera multidimensional, donde las condiciones estructurales favorecen interacciones significativas —núcleo de la calidad— con impacto comprobado en aprendizajes tempranos. Subrayó que los estándares son claves para alinear prioridades y profesionalizar la educación, aunque requieren un balance entre universalidad y flexibilidad, así como mecanismos de monitoreo y autoevaluación efectivos. Finalmente, planteó a la región el desafío de expandir la cobertura sin comprometer la calidad y de coordinar estos esfuerzos con estrategias multisectoriales de desarrollo infantil.
Para dar continuidad al seminario, se desarrolló el panel de experiencias nacionales y de sociedad civil con miradas desde Guatemala, Dominica y la sociedad civil. Brenda Borrayo, Jefa nivel Inicial de la Dirección General de Gestión de Calidad Educativa del Ministerio de Educación de Guatemala, expuso un camino de avances y aprendizajes: tras el Currículo Nacional Base específico para primera infancia (2008) y el relanzamiento de la atención comunitaria (2019), una evaluación reciente mostró impactos dispares, lo que impulsó correcciones de rumbo. Se promovió un enfoque intersectorial con el programa “Mano a Mano” para mejorar las condiciones básicas en los hogares y se priorizó la formación de recursos humanos. En paralelo, se puso en marcha un sistema de monitoreo virtual, al tiempo que se avanzó en la dotación de bibliotecas infantiles y en la creación de espacios de infraestructura mínima para atender a la niñez. Este proceso se complementa con la actualización curricular para 0–3 años articulada con preprimaria y primaria, la obligatoriedad del idioma materno, la atención prioritaria a áreas rurales e indígenas y el diseño de un modelo de atención con modalidades diferenciadas —directa, comunitaria y para poblaciones específicas como niños y niñas con madres privadas de libertad, hospitalizados o en situación de movilidad.
Veda George, Responsable de Educación Infantil del Ministerio de Educación de Dominica, relató una reforma sostenida que transitó de iniciativas sociales y privadas hacia una política pública respaldada por regulación (estatuto de 2003), comités multisectoriales (2005) y la decisión de garantizar acceso universal a la educación inicial (2012). A partir de allí, se incorporó el nivel preescolar a las escuelas primarias —con espacios, sanitarios y patios adecuados—, se construyeron nuevos centros y se creó una Unidad de Primera Infancia con cargos específicos para estimulación temprana (0–4) y educación inicial (3–4). En este marco, se institucionalizó el programa Roving Caregivers (programa de visitas domiciliarias que acompaña a familias con niños desde los 3 meses, combinando estimulación temprana y orientación a padres para entornos de crianza y aprendizaje en contextos vulnerables), se mantuvo la asociación público-privada con apoyos y monitoreo a centros privados, y se adoptó el currículo HighScope junto con un programa certificado de formación docente en alianza con la Universidad West Indies. Además, se impulsó la inclusión lingüística, con apoyo de UNICEF y Hands Across the Sea para mejorar entornos y dotar de libros, e incluso se integró la gestión del riesgo de desastres en el currículo, en respuesta a la alta vulnerabilidad climática del país.
Por su parte, Alix Anson, creadora y asesora de Alfadeca de la Fundación Rassmuss, relató cómo una intervención centrada en alfabetización temprana evolucionó —a partir de la pandemia— hacia recursos multisensoriales y rutinas de aula que vinculan la forma de la letra con imagen y sonido, reducen la carga de memoria y apoyan a los docentes mediante mentoría en aula (semanal y luego quincenal). Describió la co-creación y contextualización de materiales entre Chile y el Caribe, el nuevo recurso Puente para facilitar la transición del preescolar a la educación básica, y el enfoque en funciones ejecutivas (atención, memoria de trabajo, flexibilidad cognitiva). En evaluación, combinan observación docente (habilidades ‘superprof’ alineadas a estándares), seguimiento individual de lectura en la escuela y participación familiar con recursos abiertos, buscando equilibrar rutina y creatividad para acelerar la comprensión lectora sin perder contexto ni diversidad.”
Para el cierre de las ponencias, Amanda Sherlip, Consultora ejecutiva y Directora emérita de Hands Across the Sea, compartió los aprendizajes del programa Early Pages, concebido en plena pandemia (2020) como un giro desde la mera provisión de libros hacia el cambio de prácticas en alfabetización temprana. Con pilotos en Granada y Nevis, el modelo se estructuró en tres frentes: entornos preescolares ricos en alfabetización, participación activa de las familias y movilización comunitaria. Sherlip resaltó la alineación con HighScope, la formación y acompañamiento a docentes y la adaptación al contexto bilingüe del Caribe, junto con efectos visibles en la organización de aulas, el involucramiento familiar y el interés de autoridades por escalar la iniciativa. El manual del programa, disponible en acceso abierto, busca facilitar la adopción y recordar que evaluar la primera infancia exige mirar impactos de largo plazo.
El seminario cerró con las reflexiones de Florencio Ceballos, Oficial de Programa en el IDRC de Canadá y Especialista Senior en el Programa KIX, quien destacó que el valor de este ciclo residió en su continuidad y coherencia temática: “Este tipo de espacios de aprendizaje tiene más sentido cuando hay continuidad, progresión y coherencia temática, como lo hicimos con la primera infancia.” Señaló desafíos centrales como la formación y confianza docente, la participación de familias y comunidades, y la incorporación de la sociedad civil y la equidad dentro de una agenda de justicia social. Finalmente, llamó a mantener el foco en la sostenibilidad y escalabilidad de las innovaciones, de modo que los avances en primera infancia se consoliden en políticas de largo plazo.




























































































































